Pero ¿no es una muestra de bondad hacia un amigo sacarle la paja del ojo? Si encontráramos a un vecino con una paja en su ojo, ¿no sería propio de un hermano detenernos y quitársela? Entonces, ¿por qué no es igualmente una verdadera bondad desear sanar la falta de otro, aun cuando nosotros mismos tengamos esa misma falta? Si lo hiciéramos con el espíritu correcto, lo sería. Estamos obligados a buscar el bienestar de nuestros amigos de toda manera posible, y por tanto, si descubrimos en ellos cosas que afean su hermosura, deberíamos procurar la eliminación de esas cosas.
Pero el problema es que no solemos mirar las faltas de nuestro prójimo de esta manera amorosa y compasiva. Para empezar, no sabemos, o al menos no confesamos, que nosotros mismos tenemos vigas en nuestros propios ojos; ¡ni siquiera somos conscientes de que hay pajas en nuestros propios ojos! Es el espíritu farisaico lo que nuestro Señor está condenando aquí. Un hombre levanta las manos horrorizado ante la mancha que ha encontrado en el carácter de su vecino; y su vecino, al mirarlo, ve en él una copia enormemente magnificada de esa misma mancha. ¿Recibirá el vecino un gran beneficio de la reprensión?
Supongamos que un hombre de mal genio nos da un sermón sobre el pecado de ceder al mal carácter; o un hombre deshonesto sobre alguna aparente falta de honradez; o un mentiroso sobre la maldad de la mentira; o un hombre mal educado sobre algún descortesía nuestra; o un hipócrita sobre la insinceridad. ¿Qué provecho traerán tales sermones, aun admitiendo que somos conscientes de nuestras faltas? Solo nos irritan lo impropio de tales reprensiones, viniendo de personas en quienes esas faltas son diez veces mayores que en nosotros. Nos preguntamos cómo puede la gente tener el descaro de hablar de las pajas en nuestros ojos cuando enormes vigas sobresalen de los suyos. Verdaderamente, esta no es la manera de señalar a otros sus faltas.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: A Self-Righteous Spirit
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.