Oh soñador de vanos sueños
«Estate contento con las cosas que tienes.» Heb. 13:5
«Mi propia viña he descuidado.» Cant. 1:6
Aceptemos los designios de la providencia divina —nuestra variada esfera en la vida— de manos de Aquel que fija los límites de nuestra habitación.
¡Cuántos hay que sienten una extraña y perversa satisfacción al asomarse a su ventana, con ojos anhelantes, a una u otra de las variadas formas modernas que asume la viña de Nabot! Su soliloquio es: «¡Si fuera mía, qué vendimia tendría allí! ¡Qué aceite y vino obtendría de estas vides y olivos, y qué uso prudente y generoso haría de ellos, cosa que su actual poseedor nunca hace!»
Dios dice a tales personas: «No, oh soñador de vanos sueños, deja ya de contemplar a través de un medio falso y distorsionado. No envidies más el territorio más escogido de tu prójimo. Ve con ánimo alegre a tu propia parcela asignada, aunque más reducida. Puede que no tenga vides ni olivos. Puede que carezca de riqueza floral. Puede que no posea más que las plantas más comunes. Pero allí está tu lugar. Puede ser “pequeña entre los millares de Judá”. Con todo, es la que yo he delimitado y cercado para ti. No te he puesto por guardián de las viñas ajenas; cuida de guardar tu propia viña. Puedes servirme y glorificarme con el único talento encomendado, lo mismo que con los diez. En el Gran Día habrá un reconocimiento igualmente amplio de la fidelidad sobre lo poco que sobre lo mucho.»
Por Él se acepta el óbolo; y el corazón—cuando no hay óbolo que dar.
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: Thoughts for the Quiet Hour — Excerpts — 25
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.