Pensamientos para la hora quieta

No desperdicies tus momentos dorados

Un llamado a valorar el privilegio de la lectura cristiana al alcance de todos y a redimir el tiempo, no entregando los momentos a la pereza, la frivolidad ni la pasión degradante.

¡Cuidado con los momentos desperdiciados!

Los prodigios y triunfos de la imprenta han puesto hoy al alcance del campesino y del obrero la maravillosa bendición de la literatura cristiana. Ni Creso ni Platón —los dos representantes del mundo antiguo de la riqueza y del pensamiento— tuvieron una biblioteca comparable a la que tenemos fácilmente a nuestro alcance.

Que los jóvenes especialmente estimen este espléndido legado, haciéndolo a la vez un privilegio y una obligación el dedicar algunas horas a la lectura y a atesorar conocimientos. Que se guarden de los momentos desperdiciados —lingotes de oro— con demasiada frecuencia empeñados en ...

pereza,

frivolidad,

ociosidad,

molicie voluptuosa y

pasión degradante.

«Redimiendo el tiempo, porque los días son malos.» Ef. 5:16

Fuente y atribución

Autor original: John MacDuff

Título original: Thoughts for the Quiet Hour — Excerpts — 26

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.

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