«Otro se llamará del nombre de Jacob». Jacob fue un luchador, pues luchó toda la noche con el ángel; y luchando obtuvo la bendición. Así que ahora puedes ser un Jacob que lucha, pero no haber salido aún un Israel que prevalece. Puedes no estar sin sentido de culpa y servidumbre a veces en tu conciencia, y dudar y temer con frecuencia si la raíz del asunto está en ti, porque no puedes usar el lenguaje de la seguridad y decir: «Yo soy del Señor». Con todo, puedes ser un Jacob que lucha. El Señor puede haber puesto su Espíritu en ti para capacitarte a luchar con él por la bendición, y sin embargo no haberte dado esa fe apropiadora con la cual puedes creer que él es tuyo y llamarlo así.
Cuán lleno de duda y temor estuvo el patriarca Jacob cuando su propia vida y la de su esposa e hijos estaban en las manos del ofendido Esaú. Pero fue ese mismo temor el que le hizo luchar con más fuerza y clamar con más fervor: «No te soltaré hasta que me bendigas». ¿No puedes decir: «Busco una bendición de este tipo con todo mi corazón; lucho con Dios por ella con oración y ruego, y nada menos puede satisfacerme»? Si esta es tu experiencia, ciertamente puedes «llamarte del nombre de Jacob».
«Y se apellidará del nombre de Israel». Así como Jacob representa a un luchador en el atrio de la gracia, Israel es el emblema de uno que ha obtenido la bendición. Cuando, pues, algún Jacob que lucha ha prevalecido con Dios a fuerza de brazo, puede apellidarse del nombre de Israel. Entonces puede decir: «He luchado con Dios por la bendición prometida, y la he obtenido. He clamado al Señor, y él ha oído mi clamor. He extendido mi petición delante de él, y al fin me la ha concedido». Así lucharon y prevalevieron Ana, David, Ezequías y muchos santos, tanto muertos como vivos.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: August 3
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.