"Nuestro Dios está en los cielos; Él hace todo lo que le place." Salmo 115:3
Afirmar que Dios es soberano es proclamar que Él es verdaderamente Dios—no solo en teoría, sino en hecho. La soberanía no es meramente uno de sus atributos—es la expresión de su deidad. Él reina con absoluta supremacía, autoridad ilimitada y poder indiscutido. Nada sucede aparte de su decreto eterno; nadie puede detener su mano ni cuestionar sus propósitos. Él no intenta gobernar—Él gobierna, y toda la creación está bajo sus pies.
Esta soberanía lo abarca todo. Se extiende desde los mayores movimientos en los cielos hasta el más mínimo detalle en la tierra. Él dirige el vuelo de cada gorrión, numera cada cabello de nuestra cabeza y ordena el surgimiento y la caída de las naciones. ¡No existe tal cosa como el azar! La confianza del creyente no radica en la suerte, ni en la voluntad del hombre, sino en la providencia sabia y santa de un Dios todopoderoso.
Esta doctrina es a la vez humillante y consoladora. Para el corazón orgulloso, es una reprensión—pues no deja lugar para la jactancia humana. Para el que se postra en humilde sumisión, es un lugar de profunda paz—recordándonos que nuestras vidas no están en nuestras propias manos, sino en las manos del Todopoderoso. Cada prueba, cada dolor, cada gozo está entretejido en su plan perfecto.
"Yo formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. ¡Yo Jehová soy el que hago todo esto!" Isaías 45:7. Él nunca es el autor del pecado, sin embargo, ordena soberanamente incluso la ira de los hombres para que le alabe.
Saber que Dios es soberano es tener la certeza de que nada puede frustrar su propósito ni resistir su voluntad. Su decreto eterno no está sujeto a cambio, ni su dominio jamás amenazado. Él abre, y nadie puede cerrar; Él cierra, y nadie puede abrir. Cada evento, cada aliento, cada latido del corazón se desarrolla exactamente como Él lo ha designado.
Sometámonos, pues, a su gobierno con reverente gozo. Dejemos que... confiemos en Él en la oscuridad, le adoremos en la tempestad y descansemos bajo la sombra de su trono. Pues el mismo Dios que gobierna las galaxias se ha comprometido en amor de pacto a su pueblo redimido. Un día, toda rodilla se doblará ante su majestad—postrémonos ahora, gozosos y con temor reverente, y declaremos con gozo tembloroso:
"¡Aleluya! ¡Porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!" Apocalipsis 19:6
Fuente y atribución
Autor original: Arthur Pink et al.
Título original: The Attributes of God — The Sovereignty of God
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Arthur Pink et al., publicado originalmente en Grace Gems.