Una vida que resplandece

Dios no es la fuente de nuestras tentaciones

La tentación no es pecado; el pecado entra cuando cedemos a ella. Dios no nos tienta, pero nos ayuda a resistir y vencer cuando acudimos a Él.

"Cuando alguno es tentado, no diga: ‘Dios me tienta.’ Porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie" Santiago 1:13.

No pienses que Dios tiene la culpa de tus tentaciones. Algunas personas se enredan en su teología y adquieren la impresión de que Dios los tienta. Pero el mal está en nosotros mismos, nunca en Dios. Él nos coloca para vivir en un mundo donde el pecado existe, y donde no podemos evitar ser tentados.

Pero la tentación no es pecado; Cristo fue tentado. El pecado entra cuando cedemos a la tentación. Pablo sacudió la víbora que se le prendió en la mano, y no sufrió el menor daño por sus colmillos. Así podemos nosotros hacer con la tentación mediante la ayuda de Cristo.

"¿Pero por qué Dios no nos impide caer cuando somos tentados? Ciertamente Él es suficientemente fuerte", dice alguien. Dios nunca nos obliga a resistir la tentación, pero nos ayuda a enfrentar y vencer la tentación si acudimos a Él en busca de ayuda.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: SORE TEMPTATION

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura