Mañana y noche

Dios, nuestro hogar: refugio y descanso del alma

El refugio de Dios puede traducirse como morada u hogar; en Él hallamos seguridad, descanso, libertad, gozo y motivo para trabajar por los hermanos.

La palabra refugio puede traducirse "mansión" o "morada", lo que da el pensamiento de que Dios es nuestra habitación, nuestro hogar. Hay una plenitud y dulzura en la metáfora, pues caro a nuestros corazones es nuestro hogar, aunque sea la cabaña más humilde o el desván más estrecho; y mucho más caro es nuestro bendito Dios, en quien vivimos, nos movemos y somos.

Es en casa donde nos sentimos seguros: cerramos el mundo fuera y moramos en tranquila seguridad. Así, cuando estamos con nuestro Dios, "no temeremos mal alguno". Él es nuestro abrigo y retreat, nuestro refugio permanente.

En casa descansamos; allí hallamos reposo tras la fatiga y el trabajo del día. Y así nuestros corazones hallan descanso en Dios, cuando, cansados del conflicto de la vida, nos volvemos a Él y nuestra alma mora tranquila.

En casa, además, dejamos libres nuestros corazones; no tememos ser malentendidos, ni que se tergiversen nuestras palabras. Así, cuando estamos con Dios, podemos comulgar libremente con Él, abriéndole todos nuestros deseos ocultos; pues si "el secreto de Jehová es para los que le temen", los secretos de los que le temen deben y han de estar con su Señor.

El hogar es también el lugar de nuestra felicidad más verdadera y pura, y es en Dios donde nuestros corazones hallan su deleite más hondo. Tenemos en Él un gozo que sobrepasa con mucho a todo otro gozo.

Y es también por el hogar por lo que trabajamos y nos afanamos. El pensamiento del hogar da fuerza para llevar la carga diaria y aviva los dedos para cumplir la tarea; y en este sentido podemos decir también que Dios es nuestro hogar. El amor a Él nos fortalece. Le pensamos en la persona de su querido Hijo, y un atisbo del rostro sufriente del Redentor nos constriñe a trabajar en su causa. Sentimos que debemos trabajar, pues tenemos hermanos que aún deben ser salvos, y tenemos el corazón del Padre que alegrar trayendo a casa a sus hijos errantes; quisiéramos llenar de santa alegría a la familia sagrada entre la cual moramos. ¡Dichosos aquellos que tienen así al Dios de Jacob por su refugio!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: November 10 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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