En toda la multiplicidad y variedad de circunstancias que han afligido a los hijos de Dios, ¿ha tomado alguna vez el Señor un paso equivocado? Aunque haya desconcertado la naturaleza, aunque haya desbaratado la razón, aunque haya trastornado nuestros planes, aunque haya hecho quizá lo que más temíamos y frustrado todo propósito e inclinación natural del corazón, ¿podemos decir que se ha equivocado, que ha cometido un error, que ha actuado sin sabiduría, que no ha hecho lo que es para nuestro bien espiritual?
Corazón murmurador, rebelde e incrédulo, ¡enmudece! ¿Levantará el hombre, el necio hombre, un gusano de la tierra, una criatura de un día, su voz pequeña y dirá que Dios puede equivocarse? Tu senda es muy oscura, muy intrincada, muy perpleja; no puedes ver la mano de Dios en la prueba que ahora pesa sobre ti; no puedes creer que obrará para tu bien. Lo admito. Lo he sentido. Lo he conocido. Pero vendrá el tiempo en que este sendero oscuro por el que ahora caminas se vea lleno de resplandor y luz, cuando probarás la verdad de estas palabras: "Conduciré a los ciegos por camino que no sabían." Cuando conocemos a Dios como infinitamente sabio, que no puede errar y que todas sus obras están selladas con su eterna sabiduría, quedamos silenciados, enmudecemos, no tenemos nada que decir; estamos donde estuvo Aarón. Cuando Nadab y Abiú fueron heridos por el Señor, Aarón supo que Dios no podía errar y calló. Este es nuestro lugar: cuando nuestros queridos Nadab y Abiú caen heridos ante nuestros ojos, nuestro lugar es callar y poner la boca en el polvo, porque Dios sigue cumpliendo su propósito a pesar de la naturaleza, el sentido y la razón.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: July 9
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.