Dios es un buen pagador. Él paga a Sus siervos mientras trabajan, así como cuando han terminado. Uno de Sus pagos es este: una conciencia limpia. Si has hablado fielmente de Jesús a una persona, al irte a la cama por la noche te sientes feliz pensando: "Hoy he descargado mi conciencia de la sangre de ese hombre." Hay un gran consuelo en hacer algo para Jesús. ¡Oh, qué dicha colocar joyas en Su corona y darle ver el fruto del trabajo de Su alma!
También hay una recompensa muy grande en observar los primeros brotes de convicción en un alma. Poder decir de aquella muchacha de la clase: "Es de corazón tierno; espero que haya obra del Señor en ella." Ir a casa y orar por aquel muchacho que dijo algo por la tarde que te hizo pensar que debía de conocer más de la verdad divina de lo que habías imaginado. ¡Oh, el gozo de la esperanza!
Pero en cuanto al gozo del éxito, es indecible. Este gozo, por abrumador que sea, es algo hambriento: anhelamos más de él. Ser ganador de almas es la cosa más feliz del mundo. Con cada alma que traes a Cristo obtienes un nuevo cielo en la tierra. ¡Pero quién puede concebir la bienaventuranza que nos espera arriba! ¡Oh, cuán dulce es aquella sentencia: "Entra en el gozo de tu Señor!"
¿Sabes cuál es el gozo de Cristo por un pecador salvado? Este es precisamente el gozo que hemos de poseer en el cielo. Sí, cuando Él suba al trono, tú subirás con Él. Cuando los cielos resuenen con "¡Bien hecho, bien hecho!", tú participarás de la recompensa. Has trabajado con Él, has sufrido con Él, ¡ahora reinarás con Él! Has sembrado con Él, ¡segarás con Él! Tu rostro estuvo cubierto de sudor como el Suyo, y tu alma se afligió por los pecados de los hombres como se afligió Su alma; ¡ahora tu rostro resplandecerá con el esplendor del cielo como Su semblante, y ahora tu alma se llenará de goces beatíficos así como Su alma lo está!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: December 20 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.