Para conocer lo que la gracia es en su reinado sobre el pecado y en sus superabundancias sobre las abundancias de la iniquidad, debemos ser conducidos experimentalmente a las profundidades de la caída. Debemos ser llevados por el propio Dios a los secretos de nuestro corazón; debemos ser abatidos hasta la angustia del alma a causa de nuestro pecado y de la idolatría de nuestra naturaleza caída. Y cuando, por más que hagamos, el pecado siga obrando, reinando y abundando, y seamos reducidos a pobreza de alma, impotencia, indigencia y miseria, y nos echemos a los pies del trono de su misericordia, entonces empezamos a ver y sentir el reinado de la gracia, que vivifica nuestras almas, nos libra de la ira venidera y nos preserva del dominio del mal. Empezamos a ver entonces que la gracia sobreabunda sobre todas las abundancias del pecado en nuestros malos corazones, y que, al fluir por el canal de los sufrimientos del Salvador, nunca dejará a sus objetos favorecidos hasta llevarlos al disfrute de la vida eterna. Y si esto no enternece y conmueve el alma, y hace al hombre alabar y bendecir a Dios, nada lo hará, nada podrá.
Pero hasta que no hayamos entrado en las profundidades de nuestras propias iniquidades, hasta que no seamos conducidos a las cámaras de imágenes y llevados a suspirar, gemir, afligirnos y clamar bajo la carga de la culpa en la conciencia y el obrar del pecado secreto en el corazón, no puede conocerse realmente. Y aprenderlo así es cosa muy distinta de aprenderlo en los libros o por los ministros. Aprenderlo en las profundidades de un corazón atribulado, por la propia enseñanza de Dios, es muy distinto de aprenderlo por las palabras de un ministro, o aun por la misma palabra de Dios. Nunca podremos conocer estas cosas de manera salvífica y eficaz hasta que Dios mismo se digne a aplicarlas con su propio poder bendito y a comunicar una unción sabrosa de ellas a nuestros corazones, para que conozcamos la verdad y hallemos, para consolación de nuestra alma, que la verdad nos hace libres.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: December 8
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.