La cena del Señor es alimento para el alma, por tanto, muy poco de aquello que es para el cuerpo, cuanto baste como señal, es suficiente. Fue instituida por el ejemplo y la práctica de nuestro Maestro, para permanecer vigente hasta su segunda venida. Fue instituida con bendición y acción de gracias, para ser memorial de la muerte de Cristo.
Se hace frecuente mención de su preciosa sangre, como precio de nuestra redención. ¡Cuán consolador es esto para los pobres pecadores arrepentidos, que la sangre de Cristo es derramada por muchos! Si por muchos, ¿por qué no por mí? Fue señal de la transmisión de los beneficios comprados para nosotros por su muerte. Aplicad a vosotros mismos la doctrina de Cristo crucificado; que sea alimento y bebida para vuestras almas, fortaleciendo y refrigerando vuestra vida espiritual. Había de ser prenda y anticipo de la bienaventuranza del Cielo, y así sacarnos el gusto por los placeres y deleites de los sentidos. Todo aquel que ha gustado los deleites espirituales, al instante desea los eternos.
Aunque el gran Pastor atravesó sus sufrimientos sin un solo paso en falso, sin embargo sus seguidores a menudo se han dispersado por la pequeña medida de sufrimientos que les ha sido asignada.
¡Cuán propensos somos a pensar bien de nosotros mismos y a confiar en nuestro propio corazón! Estuvo mal hecho de Pedro responder así a su Maestro, y no con temor y temblor. Señor, dame gracia que me guarde de negarte.
La agonía de Cristo en el huerto (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Mark 14:22-31
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.