Palabras diarias para los peregrinos de Sion

El alma que se apoya en Cristo encuentra su reposo

Reposar es apoyarse en algo. Cuando el alma se apoya enteramente en Jesús, en su Persona, amor, sangre y justicia, terminan sus fatigas legales y halla descanso.

Reposar es apoyarse en algo. ¿No es así? Y espiritualmente sucede lo mismo: necesitamos apoyarnos en algo. El Señor mismo nos ha dado esta figura: «¿Quién es esta que sube del desierto, apoyada sobre su Amado?» La figura de «la roca» sobre la cual está edificada la Iglesia, y de «el fundamento» que Dios ha puesto en Sión, apuntan a la misma idea: la de apoyarse, la de depender. Cuando el alma viene a apoyarse sobre Jesús y a depender entera y únicamente de Él, entra en la dulzura de la invitación.

¿No nos hemos apoyado en mil cosas? ¿Y qué han demostrado ser? Cañas quebradas que se nos han clavado en las manos y nos han traspasado. Nuestra propia fuerza y resoluciones, el mundo y la iglesia, los pecadores y los santos, los amigos y los enemigos, ¿no han resultado, más o menos, cañas quebradas? Cuanto más nos hemos apoyado en ellas, como quien se apoya sobre una espada, más han traspasado nuestras almas. El Señor mismo tiene que destetarnos del mundo, de los amigos, de los enemigos y de nosotros mismos, para conducirnos a apoyarnos en Él; y todo apoyo quitará, tarde o temprano, para que nos apoyemos entera y únicamente en su Persona, amor, sangre y justicia.

Pero hay otra idea en la palabra «reposo»: la de terminación. Mientras caminamos, corremos o nos movemos de cualquier manera, aún vamos hacia adelante; no hemos llegado al término de nuestro viaje. Pero cuando llegamos al término de aquello que veníamos haciendo, reposamos. Así es espiritualmente. Mientras estemos ocupados en establecer nuestra propia justicia, en fatigarnos bajo la ley, no hay terminación de nuestros trabajos. Pero cuando llegamos a la gloriosa Persona del Hijo de Dios, cuando nos colgamos de su sangre expiatoria, de su amor moribundo y de su gloriosa justicia, y las sentimos dulces, preciosas y adecuadas, entonces hay reposo. «Nosotros, los que hemos creído, entramos en el reposo», dice el apóstol. Sus labores legales han terminado del todo. Sus esperanzas y expectativas fluyen hacia Jesús y en Él se centran; allí terminan, allí concluyen, como un río que encuentra su término en el océano sin límites.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: June 9

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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