Ningún espíritu produce más desasosiego que el de la queja habitual. Hace desdichado a quien la cultiva y a quienes le rodean. El hombre quejumbroso nunca es feliz; es más, ni siquiera se esfuerza por serlo, pues en cualquier circunstancia en que se halle se dedica enseguida a buscar algo desagradable. Y desde luego, nunca busca en vano: en este mundo cada uno encuentra aquello que se propone hallar.
No sería tan grave si solo se hiciera miserable a sí mismo; pero logra además comunicar buena parte de su miseria a cuantos encuentra. Difunde descontento, nubla la alegría ajena y convierte en gris lo que podría ser luminoso. Emplear así las potencias inmortales que Dios nos ha dado es uno de los usos más pobres que puedan imaginarse: vivir para quejarse y aumentar la infelicidad de los demás.
El creyente está llamado a un camino distinto: cultivar la gratitud, fijar la mirada en las misericordias de Dios y llevar paz adonde llega. Donde abunda la queja, escasea la fe; donde abunda la acción de gracias, el alma florece. Cristo nos enseña a confiar en el Padre aun en la prueba, y esa confianza apaga el murmullo antes de que nidezca.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - November 9
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.