Se exponen algunos de los efectos de la caridad, para que sepamos si poseemos esta gracia; y para que, si no la tenemos, no descansemos hasta alcanzarla. Este amor es una prueba clara de la regeneración, y es una piedra de toque de nuestra profesada fe en Cristo. En esta hermosa descripción de la naturaleza y los efectos del amor, se pretende mostrar a los corintios que su conducta había sido, en muchos aspectos, un contraste con ella. La caridad es enemiga declarada del egoísmo; no desea ni busca su propia alabanza, ni honor, ni provecho, ni placer. No porque la caridad destruya todo respecto a nosotros mismos, ni porque el hombre caritativo deba descuidarse a sí mismo y a todos sus intereses. Sino que la caridad nunca busca lo suyo para daño de otros, ni para descuidar a otros. Prefiere siempre el bienestar de los demás a su propia ventaja. ¡Cuán buena y amable es la caridad cristiana! ¡Cuán excelente aparecería el cristianismo ante el mundo, si los que lo profesan estuvieran más gobernados por este principio divino, y prestaran la debida atención al mandamiento en el que su bendito Autor puso el principal énfasis! Preguntemos si este amor divino habita en nuestros corazones. ¿Nos ha guiado este principio a una conducta apropiada para con todos los hombres? ¿Estamos dispuestos a dejar a un lado los objetos y propósitos egoístas? He aquí un llamado a la vigilancia, la diligencia y la oración.
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — 1 Corinthians 13:4-7
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.