El apóstol se anima a sí mismo y anima a otros a los actos de deber. Las esperanzas bien fundadas del cielo no favorecerán la pereza ni la pecaminosa seguridad. Consideren todos el juicio venidero, que se llama el terror del Señor. Conociendo la terrible venganza que el Señor ejecutaría sobre los obradores de iniquidad, el apóstol y sus hermanos usaban todo argumento y persuasión para llevar a los hombres a creer en el Señor Jesús y a conducirse como sus discípulos. Su celo y diligencia eran para la gloria de Dios y el bien de la iglesia. El amor de Cristo hacia nosotros tendrá un efecto semejante en nosotros, si se le considera debidamente y se le juzga con rectitud. Todos estaban perdidos y perdidos, muertos y arruinados, esclavos del pecado, sin poder para librarse a sí mismos, y habrían permanecido así, miserables, para siempre, si Cristo no hubiera muerto. No debemos hacernos a nosotros mismos, sino a Cristo, el fin de nuestra vida y de nuestras acciones. La vida de un cristiano debería estar consagrada a Cristo. ¡Ay, cuántos muestran la inutilidad de su profesada fe y amor viviendo para sí mismos y para el mundo!
La necesidad de la regeneración y de la reconciliación con Dios por medio de Cristo (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — 2 Corinthians 5:9-15
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.