«Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Mucho más, estando ya justificados por su sangre, seremos salvos de la ira por medio de Él. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.» Romanos 5:8-10
Aquí tengo motivos mucho mayores para clamar, como Moisés: «¡Él ama al pueblo!» (Deuteronomio 33:3). Pero aquí también debo suplicarte, oh Señor, que este don infinito de tu Hijo me parezca cada día mayor y mayor; y que tu amor, resplandeciendo en su redención, siga creciendo así en mi alma, hasta dispersar todo pensamiento duro acerca de tu bondad. Siempre que un espíritu calumniador intente levantar su cabeza, concede que mi fe y mi amor sean vivificados y fortalecidos de tal manera que alabe de corazón tu gran amor, a pesar de todas sus sugestiones. Este es el principal deseo que te presento en todas mis oraciones, noche y día.
La falta de fe y de amor, lo percibo, sigue siendo mi mayor necesidad. Mi alma es como un gran recipiente vacío; pero te ruego que lo llenes pronto, no obstante toda oposición que pueda hacer mi parte no renovada. ¡Oh, ser vaciado de mí mismo y lleno de Cristo!
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — January 27
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.