Nada resplandece con más brillo en la historia de la cruz y el sepulcro de nuestro Señor que la amorosa fidelidad de Sus amigas. Fueron las últimas en Su cruz y las primeras en Su tumba cuando el sábado hubo pasado. Vinieron muy de mañana, cuando aún estaba oscuro y el día apenas despuntaba. Deben haber pasado gran parte de la noche despiertas, preparando sus especias aromáticas y sus ungüentos. La esperanza había muerto en sus corazones al ver a Jesús muerto y depositado en el sepulcro, ¡pero el amor no había muerto! No habían olvidado las bendiciones recibidas de Su mano; y aunque se habían visto defraudadas en sus expectativas mesiánicas, estaban ansiosas por hacer todo cuanto pudiera hacerse para honrar Su memoria.
Hay lecciones en este cuadro tan evidentes que apenas necesitan escribirse. Una es que, sin importar cuán oscura sea la hora, nuestro amor por Cristo nunca debería faltar. Aunque nuestras expectativas dejen de cumplirse, aunque nuestras flores de esperanza se marchiten y caigan sin dar fruto, sigamos aferrándonos a Cristo. Nuestras decepciones muchas veces resultan ser las más ricas bendiciones al final. Así fue con estas mujeres fieles. Sus esperanzas mesiánicas quedaron sepultadas y jamás resucitaron, ¡pero las verdaderas esperanzas mesiánicas surgieron en toda su gloria desde la sombra de la tumba! Así es siempre con las esperanzas de la fe que parecen perecer: vuelven en belleza inmortal.
Otra lección es que, en la expresión de nuestro amor por Cristo, deberíamos llevarle lo más rico y lo mejor que nuestro corazón pueda encontrar o nuestras manos puedan preparar.
Y otra lección más es que siempre deberíamos llegar temprano a nuestro servicio de amor por Cristo. Debemos acudir a Él en la mañana de la vida, mientras la pureza y la frescura de la juventud permanecen sin mancillar.
Deberíamos también buscarle en la mañana de cada día, de modo que ni un solo instante dorado se pierda.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: The First at the Sepulcher
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.