Aquel fue un vigilia llena de amor — pero también una vigilia sin esperanza, la que aquellas mujeres devotas mantuvieron. Ninguna estrella brilló aquel atardecer a través de sus cipreses. Para la fe de ellas, su Cristo estaba perdido, porque su fe sólo había acogido una idea terrenal del mesianismo. La muerte era el fin de toda la esperanza que hasta entonces habían aprendido a cultivar.
Sin duda fue una hora oscura para los discípulos, cuando el sol de aquel viernes se puso en el occidente. Satanás parecía haber conquistado y haber destruido por completo la buena semilla de vida que Dios había enviado desde el cielo.
Una fábula persa cuenta que la tierra fue creada como una gran llanura estéril, sin árbol ni planta. Un ángel fue enviado a esparcir las semillas más escogidas en cada rincón. Satanás, al ver las semillas en el suelo, supuso que aquella siembra era obra de Dios y decidió destruirla. Así que enterró todas las semillas en la tierra y convocó al sol y a la lluvia para que las hicieran pudrir. Pero mientras, con un sentimiento maligno de triunfo, sonreía ante la ruina que había provocado, aquellas semillas enterradas para pudrirse germinaron y brotaron, cubriendo toda la tierra de plantas y flores, con una belleza jamás soñada. Y una voz dijo desde el cielo: «Insensato, aquello que siembras no es vivificado, a menos que muera».
La aplicación es evidente. La sepultura de Cristo fue considerada por sus enemigos como el final; pero en verdad era el camino mismo hacia la gloria de Cristo. Él mismo había dicho: «Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto». La sepultura de Cristo en el sepulcro no fue más que el camino necesario hacia su final y gloriosa victoria. Así también hoy, cuando depositamos a nuestros queridos difuntos cristianos en la tumba, lo hacemos en la firme esperanza de una resurrección bendita. La tumba no es más que el sendero sombreado que conduce a la gloria.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Love and Sorrow
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.