Pensamientos vespertinos

El amor que vale más que todos los dones

Los dones más elevados, sin amor, son solo un sonido vacío; el amor, aunque sea pequeño y débil, refleja la imagen de Dios y es más precioso para Él que todo lo demás.

No hay verdad más clara ni más enfática que esta: la infinita superioridad del amor sobre los dones. Y al ponderar su valor, conviene recordar que los dones colocados aquí en competencia con la gracia son los más altos dones espirituales. Como si dijera: «Aunque yo fuera apóstol, con dones apostólicos; aunque fuera profeta, con dones proféticos; o aunque fuera un ángel, revestido de dones angélicos; pero falto de la gracia del amor, mi religión no sería más que un sonido vacío». ¿Hay aquí alguna menosprecio de los dones que el exaltado Cabeza de la iglesia concede a sus ministros? Lejos de ello. El apóstol los tiene por excelentes; pero solos, no pueden llevar el alma al cielo. El amor, en cambio, puede existir sin los dones, y donde se halla, aun solo, es esa gracia excelente que conducirá con seguridad a su poseedor a la gloria.

¿Y por qué es el amor tan excelente? Porque el amor de Dios en el alma es una parte de Dios mismo, pues «Dios es amor». Es como una gota de la esencia de Dios que cae en el corazón del hombre. Esta gracia se implanta en el alma en el momento de la regeneración: la nueva criatura es la restauración del alma a Dios, la expulsión del principio de enemistad y el retorno de los afectos a su centro original. «Todo aquel que ama es nacido de Dios». ¡Qué aliento saber el valor que el Señor da a nuestros pobres retornos de amor! Quizá no tengamos dones, y aun de amor tengamos poco; pero de ese poco, ¿quién podrá desplegar la estima que Dios hace de su preciosidad? Él lo contempla como un pequeño retrato de sí mismo, un reflejo, sí, tenue e imperfecto, de su propia imagen. Y mientras lo mira, parece decir: «Hijo mío, tus partes son humildes y tus dones pocos; tu conocimiento es escaso y tu lengua balbucea; pero tú me amas, y en ese amor que contemplo veo mi naturaleza, veo mi corazón, veo mi imagen, veo a mí mismo; y eso me es más precioso que todo lo demás».

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - November 28

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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