Joyas devocionales de John Angell James — Volumen 7

El amor, virtud cardinal del discípulo

El amor es la virtud cardinal que identifica a los discípulos de Cristo, pues en su encarnación, muerte y resurrección Jesús manifestó el amor divino que debemos imitar.

«Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.» Juan 13:34-35

El amor es impuesto por nuestro Señor como la ley identificadora de su reino. Por esto aprendemos que los súbditos de Cristo han de ser conocidos y distinguidos entre los hombres por su afecto mutuo.

La dispensación de Jesucristo es un sistema de gracia sumamente admirable, sumamente misteriosa. Es la manifestación, la recomendación y la perfección del amor divino. Se originó en el amor del Padre y se consuma por el amor del Hijo. Jesús fue una «encarnación de amor» en nuestro mundo. Fue amor viviendo, respirando, hablando, actuando entre los hombres.

¡Su nacimiento fue la natividad del amor! ¡Sus enseñanzas fueron las palabras del amor! ¡Sus milagros fueron las maravillas del amor! ¡Sus lágrimas fueron los deshielos del amor! ¡Su crucifixión fue las agonías del amor! ¡Su resurrección fue el triunfo del amor!

De ahí fue natural que el amor fuera la virtud cardinal en el carácter de su pueblo, y que fuera la ley que regula su conducta mutua.

Jesús ha hecho de su amor hacia nosotros no sólo el motivo de nuestro amor mutuo, sino el modelo de nuestro amor mutuo. «Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado».

Estamos obligados a amarnos unos a otros, a pesar de todas esas pequeñas flaquezas de carácter y conducta que descubrimos diariamente en nuestros hermanos cristianos.

¡Resplandezca vuestra luz! «Resplandezca vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.» Mateo 5:16

Para cumplir con esto, debemos... actuar de modo coherente con nuestra profesión; sobresalir en la observancia de los deberes sociales; abundar en misericordia; ser exactísimos en el cumplimiento de todas nuestras promesas; vivir de manera sumamente pacífica y vecinal; cumplir todo acto de bondad que pueda agradar o beneficiar; y dar ejemplo de industria, honestidad y generosidad.

Fuente y atribución

Autor original: John Angell James

Título original: The cardinal virtue

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John Angell James, publicado originalmente en Grace Gems.

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