No podemos guardar con demasiado cuidado las influencias que permitimos que actúen sobre nuestra vida, porque todas ellas dejan su matiz y su impresión en nosotros, ya sea para embellecer o para estropear. Un gran artista se negaba a mirar las obras de artistas inferiores, diciendo que afectarían su estilo. Deberíamos buscar sin cesar la comunión con lo bueno, lo puro y lo santo, porque en el trato íntimo y simpático con ellos recibimos inconscientemente en nuestro propio espíritu algo de su dulzura, su belleza y el aroma de santidad que los rodea.
Absorbemos algo de todo lo que vemos o tocamos. Por eso conviene discernir qué compañía nutre nuestra alma y cuál la marchita. La cercanía del creyente con Cristo y con los que le aman va impregnando su ser de un perfume celestial, que se nota hasta en los detalles más sencillos. Quien vive en la presencia de lo santo aprende a pensar con pureza, a hablar con gracia y a caminar con rectitud. Que nadie imagine que puede frecuentar lo impuro sin llevar consigo alguna mancha. La sabia elección de nuestras influencias es una de las maneras más delicadas en que cuidamos el templo del alma, y una de las maneras más seguras de parecernos al Maestro.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - August 12
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.