Puede parecer cosa fácil esperar; pero es una de las posturas que el soldado cristiano no puede aprender sin años de enseñanza. Marchar y pelear son mucho más fáciles para los guerreros de Dios que estarse quieto. Hay horas de perplejidad en que el espíritu más dispuesto, ansioso por servir al Señor, no sabe qué partido tomar. ¿Qué hará entonces? ¿Atormentarse en la desesperación? ¿Huir atrás por cobardía, girar a la derecha por miedo, o lanzarse adelante con presunción? No, sino simplemente ESPERAR.
Esperar, empero, en oración. Llama a Dios y expón tu caso delante de Él; cuéntale tu dificultad y alegale su promesa de ayuda. En los dilemas entre un deber y otro, es dulce ser humilde como un niño y esperar con sencillez de alma al Señor. Seguro que nos irá bien cuando sentimos y conocemos nuestra propia necedad y estamos dispuestos de corazón a ser guiados por la voluntad de Dios.
Pero espera en fe. Expresa tu confianza sin titubeo en Él; pues la espera infiel y desconfiada no es sino un insulto al Señor. Cree que, aunque Él te tenga esperando hasta la medianoche, con todo vendrá a su tiempo; la visión vendrá y no se tardará.
Espera en paciencia tranquila, sin rebelarte porque estás bajo la aflicción, sino bendiciendo a tu Dios por ella. Nunca murmures contra la causa segunda, como lo hicieron los hijos de Israel contra Moisés; nunca desees poder volver al mundo otra vez, sino acepta el caso tal como está y ponlo tal como está, sencillamente y con todo tu corazón, sin ninguna voluntad propia, en la mano de tu Dios del pacto, diciendo: «Ahora, Señor, no mi voluntad, sino la tuya sea hecha. No sé qué hacer; me veo llevado a los extremos, pero esperaré hasta que tú partas las aguas o rechaces a mis enemigos. Esperaré, aunque tardes muchos días, porque mi corazón está fijo solo en ti, oh Dios, y mi espíritu te espera en la plena convicción de que tú serás aún mi gozo y mi salvación, mi refugio y mi torre fuerte».
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: August 30 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.