Mañana y noche

Jehová-Rofí: el gran Médico que sana toda enfermedad del alma

Solo Dios puede sanar la enfermedad espiritual; en Cristo habita toda la plenitud de la Deidad, y ningún paciente suyo ha quedado jamás sin sanar.

«He visto sus caminos, y lo sanaré». Isaías 57:18.

Es prerrogativa exclusiva de Dios quitar la enfermedad espiritual. La enfermedad natural puede ser sanada instrumentalmente por los hombres, pero aun entonces el honor debe darse a Dios, que da virtud a la medicina y otorga al cuerpo humano el poder de desechar la enfermedad.

En cuanto a las enfermedades espirituales, estas quedan en manos del gran Médico únicamente; Él las reivindica como su prerrogativa: «Yo mato, y yo doy vida; yo hiero, y yo sano». Uno de los títulos escogidos del Señor es Jehová-Rofi, el Señor que te sana.

«Yo te sanaré de tus heridas» es una promesa que no podría brotar de labios humanos, sino solo de la boca del Dios eterno. Por ello el salmista clamó al Señor: «Oh Señor, sáname, porque mis huesos están muy quebrantados», y de nuevo: «Sana mi alma, porque he pecado contra ti».

Por esto también los piadosos alaban el nombre del Señor, diciendo: «¡Él sana todas nuestras enfermedades!». Solo Él, que hizo al hombre, puede restaurar al hombre. Aquel que fue al principio el creador de nuestra naturaleza, puede recrearla. ¡Qué consuelo tan excelso es que en la persona de Jesús «habita toda la plenitud de la Deidad corporalmente»! Alma mía, cualquiera que sea tu enfermedad, este gran Médico te puede sanar. Si Él es Dios, no puede haber límite a su poder. Ven, pues, con el ojo ciego del entendimiento oscurecido; ven con el pie cojo de la energía gastada; ven con la mano mutilada de la fe débil; ven con la fiebre de un carácter iracundo, o con la plaga de la desalentadora turbación; ven tal como estás, porque Aquel que es Dios ciertamente puede restaurarte de tu plaga.

Nadie detendrá la virtud sanadora que procede de Jesús nuestro Señor. Legiones de demonios han tenido que reconocer el poder del amado Médico, ¡y ni una sola vez ha sido vencido! Todos sus pacientes han sido curados en el pasado, y lo serán en el futuro, y tú serás uno de ellos, amigo mío, si tan solo reposas en Él esta noche.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: August 30 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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