Si el joven del evangelio usó este título al hablar a nuestro Señor, ¡con cuánta más razón puedo yo dirigirme así a Él! Él es, en verdad, mi Maestro en ambos sentidos: un Maestro que gobierna y un Maestro que enseña. Me deleito en cumplir sus recados y en sentarme a sus pies. Soy a la vez su siervo y su discípulo, y considero mi mayor honor poseer este doble carácter. Si me preguntara por qué le llamo "bueno", tendría una respuesta lista. Es cierto que "nadie hay bueno sino uno, que es Dios", pero Él es Dios, y toda la bondad de la Deidad resplandece en Él. En mi experiencia le he hallado bueno, tan bueno, en verdad, que todo el bien que tengo me ha venido por Él. Fue bueno conmigo cuando estaba muerto en pecado, pues me resucitó por el poder de su Espíritu. Ha sido bueno conmigo en todas mis necesidades, pruebas, luchas y tristezas. Nunca pudo haber un mejor Maestro, pues su servicio es libertad y su gobierno es amor. ¡Ojalá yo fuera una milésima parte tan buen siervo!
Cuando me enseña como mi Rabí, es inefablemente bueno; su doctrina es divina, su trato condescendiente, su espíritu es la misma dulzura. Ningún error se mezcla con su instrucción; pura es la dorada verdad que Él presenta, y todas sus enseñanzas conducen a la bondad, santificando al mismo tiempo que edifican al discípulo. Los ángeles le hallan un buen Maestro y se deleitan en rendirle homenaje ante su escabel. Los santos antiguos comprobaron que Él es un buen Maestro, y cada uno de ellos se regocijaba cantando: "¡Tu siervo soy, oh Señor!" Mi propio y humilde testimonio debe ser, sin duda, del mismo tenor. Llevaré este testimonio ante mis amigos y vecinos, pues es posible que por mi testimonio sean llevados a buscar a mi Señor Jesús como su Maestro. ¡Oh, que así lo hicieran! Jamás se arrepentirían de tan sabia acción. Si tan solo tomaran su yugo fácil, se encontrarían en un servicio tan noble que se alistarían en él para siempre.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: June 2 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.