Puede sernos de gran provecho, antes de dormir, recordar este luctuoso hecho — pues puede llevarnos a aflojar los lazos con las cosas terrenales. No hay nada muy grato en el recuerdo de que no estamos por encima de los dardos de la adversidad — pero puede humillarnos e impedir que nos jactemos como el salmista en la porción de la mañana: «Mi monte está firme — yo no seré jamás movido.» Puede impedir que echemos raíces demasiado hondas en este suelo, del cual tan pronto seremos trasplantados al jardín celestial.
Recordemos el frágil vínculo con que tenemos nuestras mercedes temporales. Si recordáramos que todos los árboles de la tierra están señalados para el hacha del leñador, no estaríamos tan dispuestos a anidar en ellos. Amaríamos a otros — pero amaríamos con un amor que espera la muerte y que cuenta con las separaciones. Nuestros seres queridos solo nos han sido prestados, y la hora en que debamos devolverlos a la mano que los prestó puede estar ya a la puerta.
Lo mismo es sin duda cierto de nuestros bienes mundanos. «Echa una mirada a las riquezas, y desaparecerán; pues ciertamente se harán alas como de águila y volarán al cielo.» Proverbios 23:5 Nuestra salud es igualmente precaria. Frágiles flores del campo — no podemos contar con florecer para siempre. Hay un tiempo señalado para la debilidad y la enfermedad, en que habremos de glorificar a Dios por el sufrimiento — y no por la actividad ferviente. No hay un solo punto en el que podamos esperar escapar de las saetas agudas de la aflicción. De nuestros pocos días — no hay uno seguro del dolor. La vida del hombre es un tonel lleno de vino amargo; quien busque en él alegría, ¡antes hallaría miel en un océano de salmuera! Amado lector, no pongas tu afecto en las cosas de la tierra — sino busca las cosas de arriba, porque aquí la polilla devora y el ladrón perfora — pero allá todos los gozos son perpetuos y eternos. El camino de la aflicción es el camino a casa. Señor, ¡haz de este pensamiento una almohada para muchas cabezas cansadas!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: March 10 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.