El creyente no debería olvidar jamás que el presente es, por designio soberano de Dios, un estado de aflicción para él. Es la voluntad revelada y ordenada del Señor que sus hijos del pacto vivan aquí en condición afligida. Cuando son llamados por la gracia, no deben esperar otra senda: se hacen discípulos de la religión de la cruz, seguidores de un Señor crucificado, y al tomar su yoke asumen también una carga. Deben, pues, contar con la cruz interior y la cruz exterior. Escapar de ella es imposible, y pretender llegar a la gloria sin pasar por ella es ir por un camino distinto al que Dios ha trazado, camino que al final no conduce al destino prometido.
La puerta es estrecha y el camino es angosto que lleva a la vida, y quien quiera entrar y ser salvo debe hacerse nada: negarse a sí mismo, hacerse necio para ser hecho sabio, y recibir en sí mismo la sentencia de muerte para no confiar en lo propio. El sabio debe dejar de gloriarse en su sabiduría, el fuerte en su poder y el rico en sus riquezas; su único gloriarse en sí mismos será su insuficiencia, su flaqueza y su pobreza, y su único gloriarse fuera de sí será que Dios amó al mundo de tal manera que entregó a su Hijo unigénito. Por eso, si la senda que pisas es áspera y espinosa, si el cielo se muestra invernal y la cruz pesa, recuerda que este es el camino al cielo. Estás en el desierto, ¿por qué esperar más de lo que el desierto ofrece? Estás de viaje, ¿por qué buscar más que el sustento del viajero? Estás lejos del hogar, ¿por qué murmurar por no gozar aún del descanso y el consuelo de la casa del Padre? Si tu Dios y Padre te ha asignado pobreza, conténtate con tu estado y aún alégrate en él; y si te toca la aflicción amarga y la cruz diaria, no exhales un solo lamento, sino alégrate de ser conducido por la misma senda que Jesús anduvo, contado digno de compartir la circunstancia de Cristo y de su pueblo.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - June 29
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.