Palabras diarias para los peregrinos de Sion

El camino que conduce al cielo pasa por la cruz

Jesús es el camino en todo lo que él es para su pueblo: su sangre, su justicia y su amor abren el acceso a Dios. Pero el camino es también el camino de la tribulación.

¿Cómo es Jesús el camino? En todo lo que él es para el pueblo de Dios, él es el camino. Su sangre es el camino al cielo; «pues todo el sendero», como dice Deer, «está bordeado de sangre». Por su preciosa sangre derramada en el árbol del Calvario, ha quitado el pecado por el sacrificio de sí mismo, y abierto un camino de acceso a Dios. Su justicia también es parte del camino; porque solo en la medida en que estamos vestidos de su gloriosa justicia tenemos algún acceso y alguna aceptación ante Dios el Padre. Y su amor es el camino; porque si andamos en amor, andamos en él, pues él es amor. Toda parte del camino fue ideada y es ejecutada por el amor de su tierno corazón.

Pero el camino es también el camino de la tribulación. ¿No fue Jesús mismo el gran Sufriente? Y si él es el camino, el único camino, debo ser conformado a su semejanza en el sufrimiento. No conocer aflicciones ni tribulaciones es no conocer a Cristo. él fue «varón de dolores y experimentado en quebranto». Y si así fuere, no tener dolor, no tener experiencia del quebranto, y no saber nada de tribulación, es proclamar a voz en cuello que no tenemos unión ni comunión con el Señor Jesucristo. Pero nosotros nos desviamos continuamente «a la mano derecha» o «a la izquierda». Hay en el corazón una cobardía que no puede cargar la cruz; hay ese resbalar hacia la facilidad carnal y la seguridad humana, para escapar de debajo de la dolorosa cruz de la aflicción y el sufrimiento. Pero cuando así nos desviamos «a la mano derecha» o «a la izquierda», la voz que el Señor envía tras nosotros es: «Este es el camino», el camino de la aflicción; no otro; el camino de la tribulación, el camino de la prueba, el camino del ejercicio. Este es el camino por donde anduvo el Rey en los días antiguos; y este es el camino por donde todos los suyos han andado delante de él y tras él; porque este es el único sendero en que pueden hallarse las huellas del rebaño.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: August 8

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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