Mañana y noche

El celo amoroso de Dios por nuestro corazón

El Señor celosamente guarda el amor, la confianza y la comunión del creyente, y ese mismo celo es nuestra seguridad y consuelo.

Tu Señor tiene gran celo de tu amor, oh creyente. ¿Te eligió Él? No puede soportar que tú elijas a otro. ¿Te compró con su propia sangre? No puede tolerar que pienses que eres tuyo propio, o que perteneces a este mundo. ¡Te amó con un amor tal que no quiso quedarse en el cielo sin ti! Prefirió morir antes que permitieras que perezcas; y no puede soportar que nada se interponga entre el amor de tu corazón y Él mismo.

Tiene gran celo de tu confianza. No permitirá que confíes en un brazo de carne. No puede tolerar que caves cisternas rotas, cuando la fuente desbordante está siempre a tu disposición. Cuando nos apoyamos en Él, se regocija; pero cuando trasladamos nuestra dependencia a otro, cuando confiamos en nuestra propia sabiduría, o en la sabiduría de un amigo, y lo peor de todo, cuando confiamos en cualquier obra nuestra, Él se disgusta, y nos disciplina para llevarnos a Sí mismo.

También tiene gran celo de nuestra compañía. No debería haber nadie con quien conversemos tanto como con Jesús. Permanecer solo en Él, esto es verdadero amor; pero comulgar con el mundo, hallar suficiente consuelo en nuestros deleites carnales, preferir incluso la compañía de nuestros hermanos cristianos a la comunión secreta con Él, esto es doloroso para nuestro Señor celoso. Sinceramente quiere que permanezcamos en Él y disfrutemos de comunión constante con Él mismo; y muchas de las pruebas que nos envía tienen el propósito de destetar nuestros corazones de la criatura y fijarlos más estrechamente en Él. Que este celo que nos mantiene cerca de Cristo sea también un consuelo para nosotros, pues si nos ama tanto como para preocuparse así por nuestro amor, podemos estar seguros de que no permitirá que nada nos dañe y nos protegerá de todos nuestros enemigos. ¡Oh, que tengamos gracia este día para guardar nuestros corazones en sagrada pureza para nuestro Amado solo, con sagrado celo cerrando nuestros ojos a todas las fascinaciones del mundo!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: September 12 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura