Mañana y noche

El clamor que nunca falla: ¡Ayuda, Señor!

Una oración breve y oportuna que sirve al creyente en toda circunstancia, con la certeza de que Dios responde a quien clama con sinceridad.

"¡Ayuda, Señor! Porque los piadosos ya no existen." Salmo 12:1

La oración en sí es notable, pues es breve, oportuna, sustanciosa y sugestiva. David se lamentó de la escasez de hombres piadosos, y por ello elevó su corazón en súplica. Cuando lo creado le falló, ¡acudió al Creador! Evidentemente sentía su propia debilidad, o no habría clamado por ayuda.

Hay mucha dirección, claridad de percepción y distinción de expresión en esta petición de dos palabras; mucho más, en verdad, que en los largos y errabundos desahogos de ciertos profesantes. El Salmista corre directamente a su Dios, con una oración bien meditada; sabe lo que busca y dónde buscarlo. Señor, enséñanos a orar de la misma manera bendita.

Las ocasiones para el uso de esta oración son frecuentes:

En las aflicciones providenciales, ¡cuán adecuada es para los creyentes probados que encuentran que todos los auxiliares les fallan!

En las dificultades doctrinales, muchas veces se obtiene ayuda elevando este clamor de "¡Ayuda, Señor!" al Espíritu Santo, el gran Maestro.

Los guerreros espirituales en conflictos internos pueden enviar al trono por refuerzos, y esta será un modelo para su petición.

Los obreros en la labor celestial pueden así obtener gracia en tiempo de necesidad.

Los pecadores buscadores, en dudas y temores, pueden ofrecer la misma súplica de tanto peso.

De hecho, en todos los casos, tiempos y lugares, esta oración servirá para las necesidades de las almas necesitadas.

"¡Ayuda, Señor!" nos convendrá...

viviendo y muriendo,

sufriendo o trabajando,

regocijándonos o entristeciéndonos.

En Él se halla nuestra ayuda, no seamos remisos en clamar a Él.

La respuesta a la oración es segura, si se ofrece con sinceridad por medio de Jesús. El carácter del Señor nos asegura que no abandonará a su pueblo redimido; su don de Jesús es prenda de todo bien. Su promesa permanece firme: "¡No temas, yo te ayudaré!" Isaías 41:13

"¡A ti clamo por ayuda, oh Señor; por la mañana mi oración se presenta delante de ti!" Salmo 88:13

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: June 17 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura