Pensamientos vespertinos

El consuelo de la Palabra en medio de la aflicción

Mientras el mundo busca ahogar el dolor en lo que lo causó, el creyente halla consuelo en la palabra de Dios, que vivifica el alma y endulza aun la prueba más amarga.

¡Oh, cuántos cristianos profundamente probados han puesto su sello a esta verdad! ¿Cuál es el consuelo que busca el mundano en su aflicción? Lamentablemente, procura ahogar su dolor hundiéndose aún más en aquello mismo que lo ha creado. Acude al mundo en busca de consuelo, ese mundo que ya lo ha traicionado, falseado y herido con más agudeza y profundidad que la víbora. Pero volvamos al hombre de Dios. ¿Cuál fue el consuelo del salmista en su tristeza? ¿La levedad de su aflicción? ¿La tierna simpatía de los santos? ¡Ah, no! Fue el vivificar espiritual que su alma recibió por medio de la verdad de Dios. Esto sanó su corazón herido por la tristeza; esto derramó en su alma profundamente afligida un torrente de consuelo más rico que el más dulce bálsamo humano, o incluso que la entera remoción de su prueba. ¡Oh, alma favorecida, que en aguas profundas y oscuras, al pasar por el horno ardiente, es llevada a desear el vivificar espiritual por encima de todo otro consuelo, y testifica con dulzura: «Este es mi consuelo en mi aflicción, tu palabra me ha vivificado»!

Al acercarnos más a la palabra, la prueba estimula la vida interior. Acudimos a la palabra en busca de consejo o de consuelo, y la palabra resulta vivificadora. En tiempos de prosperidad somos tentados a descuidarla; el mundo amortigua el apetito del alma, no hallamos dulzura en sus promesas ni podemos recibir sus reprensiones. «El alma saciada menosprecia el panal de miel; mas al alma hambrienta todo lo amargo le es dulce». Pero cuando el Señor quita la criatura y amarga el mundo —demostrando ambos ser cisternos que no retienen agua— ¡cuán preciosa se vuelve la palabra de Jesús! Entonces, en verdad, exclamamos: «¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca».

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - February 11

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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