Pensamientos vespertinos

El Espíritu que ilumina las profundidades de Dios

No hay oscuridad que el Espíritu de Dios no pueda disipar, ni pasaje de la Escritura que Él no pueda explicar. Se ofrece gustoso para conducirnos a Jesús y revelarnos el amor del Padre.

No hay oscuridad que el Espíritu de Dios no pueda disipar, ni dificultad que Él no pueda remover, ni porción de la Palabra que Él no pueda explicar. Todo lo necesario para tu salvación está revelado en la Escritura, y todo lo que puede conocerse de Jesús se halla allí descubierto; y a todo esto el bendito Espíritu se dispone a darlo a conocer. Es Él quien te conduce a Cristo; Cristo descorre el velo y revela al Padre; y el Padre, cuando se manifiesta, aparece lleno de amor, misericordia y perdón para el pobre pródigo que vuelve, en arrepentimiento y humildad, buscando refugio en su corazón. ¡Y con cuánta prontitud se ofrece el Espíritu para instruirte! Lleva en su corazón tal amor y gracia que la celestial Paloma parece posarse siempre en ala, dispuesta a volar hacia el alma que tan solo suspira por su enseñanza interior.

¿Ve Él a uno oprimido por el sentido de culpa? Se apresura a aplicar la sangre expiatoria de Jesús. ¿Marca a uno cansado de su estéril labor? Sella en el corazón la promesa del Salvador: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar». ¿Observa a uno que combate la tentación, atormentado por el temor, acosado por dudas, luchando con la flaqueza? ¡Oh, con cuánta disposición muestra a esa alma dónde residen su gran fuerza, su consuelo y su gracia: en la plenitud de un Salvador amante, precioso y suficiente! Busca, pues, en el nombre de Jesús, este glorioso don de Dios. Búscalo como Espíritu vivificante, como aquel que te da a conocer a Cristo, que te introduce en lo profundo de la Palabra, que te santifica, que te comunica el amor, la confianza y el consuelo de un hijo adoptado, que te conforta en toda tristeza y que es para ti las arras y el sello de la gloria eterna.

Sea tu consuelo recordar que Dios conoce su propia obra en tu corazón; y no solo la conoce, sino que la reconoce; y no solo la reconoce, sino que se deleita en ella. Tu fe puede ser débil, tu fuerza pequeña, tu gracia escasa, tu conocimiento limitado y tu experiencia defectuosa; con todo, si por el Espíritu eterno has sido sacado de ti mismo para refugiarte en Cristo, eres uno sobre quien Dios se regocija con gozo. Hermoso a sus ojos y querido por su corazón es aquella marca de santidad en tu alma. ¿Qué es sino el producto de su poder, el germen de su gracia, el fruto de su Espíritu, el bosquejo de su propia imagen? ¿La despreciará, la pasará por alto o le volverá la espalda? ¡Nunca! ¡Nunca! Pide, y recibirás una enseñanza y una unción más plena del Espíritu Santo. Poseyéndolo a Él, tu senda hacia la gloria resplandecerá más y más hasta el día perfecto.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - February 12

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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