Estas palabras nos muestran que el contentamiento no es una inclinación natural del hombre. «Las malas hierbas crecen deprisa.» La codicia, el descontento y la murmuración son tan naturales al hombre como las malas hierbas lo son al suelo. No necesitamos sembrar cardos y hierbas; brotan por sí solas, porque son propias de la tierra. Así también, no necesitamos enseñar a los hombres a quejarse; se quejan bastante pronto sin ninguna educación.
Pero las cosas preciosas de la tierra deben cultivarse. Si queremos trigo, debemos arar y sembrar; si queremos flores, ha de haber jardín y todo el cuidado del jardinero. Ahora bien, el contentamiento es una de las flores del cielo, y si queremos tenerlo, debe cultivarse, pues no crecerá en nosotros por naturaleza. Solo la nueva naturaleza puede producir contentamiento, y aun entonces debemos ser especialmente cuidadosos y vigilantes para mantener y cultivar la gracia que Dios ha sembrado en nosotros.
Pablo dice: «He aprendido... a contentarme»; como queriendo decir que en otro tiempo no sabía hacerlo. Le costó algunos esfuerzos alcanzar el dominio de esa gran verdad. Sin duda a veces pensó que ya lo había aprendido, y luego fracasó. Y cuando al fin lo alcanzó y pudo decir: «He aprendido a contentarme con el estado en que me hallo», era un anciano canoso, al borde del sepulcro, un pobre prisionero encerrado en el calabozo de Nerón en Roma.
Bien podríamos estar dispuestos a soportar las debilidades de Pablo y compartir con él el calabozo frío, si también nosotros pudiéramos de algún modo alcanzar su alto grado de contentamiento. No te hagas la ilusión de que aprendes sin disciplina. No es un poder que pueda ejercerse naturalmente, sino una gracia que se adquiere gradualmente. Lo sabemos por experiencia. Hermano, silencia esa murmuración, aunque sea natural, y sigue siendo alumno diligente en la Escuela del Contentamiento.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: February 16 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.