Palabras diarias para los peregrinos de Sion

El corazón contrito que Dios no desprecia

Solo un hijo de Dios conoce la quebradura de corazón y la contrición de espíritu, sacrificio que acompaña a la salvación y que el Señor no despreciará.

El corazón que siente la carga del pecado, que sufre bajo la tentación, que gime bajo los ardientes asaltos de Satanás, que sangra por las heridas que el mal cometido le inflige, está quebrantado y contrito. Esta quebradura de corazón y contrición de espíritu es algo que solo un hijo de Dios puede sentir. Por duro que a veces parezca su corazón, habrá estaciones de avivamiento espiritual; por acorazado que parezca contra todo sentido de amor y misericordia, o aun de miseria y culpa, de cuando en cuando, cuando menos lo espera y lo busca, habrá un quebrantamiento de su alma delante del Señor.

Habrá un lamentarse de sí mismo, un volverse del mundo para buscar el favor del Señor, y un echarse otra vez como pecador sobre la misericordia inmerecida. Las lágrimas rodarán por sus mejillas, los suspiros brotarán de su pecho, y yacerá humilde a los pies del Salvador. Si tu alma ha sentido alguna vez esto, posees algo mejor que cualquier don; pues esta quebradura de espíritu acompaña a la salvación, y es un sacrificio que Dios no despreciará.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: February 3

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura