Bunyan dice, en su lenguaje sencillo y casero: «Un cristiano nunca está mucho tiempo en reposo; cuando un susto se va, otro lo asalta.» El pecado nunca le dejará reposar mucho, ni Satanás le dejará reposar mucho, ni Dios le dejará reposar mucho, ni sus propios temores le dejarán reposar mucho. No puede estar en reposo hasta que su conciencia sea purgada con la sangre de la aspersión; hasta que su alma sea bendecida con un sentido vivo y el goce del amor de Dios; hasta que tenga dulces manifestaciones de misericordia perdonadora, benditas revelaciones de Cristo a su alma, con la voz y el testimonio del Espíritu en su pecho.
Este no es el reposo de Moab (Jeremías 48:11), sino aquel del que habla el Salmista cuando dice: «Su alma reposará en bien» (Salmo 25:13). Todo reposo que no sea éste es el sueño del perezoso; reposo carnal opuesto al espiritual. Si, pues, cae en reposo carnal, y por un tiempo el pecado no le acosa, ni Satanás le tienta, ni el mundo le persigue, el cristiano siente que se está descarriando; ha perdido una carga, pero no por el camino debido, y preferiría tener de nuevo la carga antes que quedar entre los que están en reposo en Sion.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: February 4
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.