Los preceptos de Jesús

El cristiano y el lugar secreto de comunión

Los santos del pasado destacaron por su comunión privada con Dios; el creyente actual hallará el mismo vigor espirital al frecuentar su aposento de oración.

Creemos que no hay nada injurioso ni falto de caridad en afirmar que, en general, los santos de antaño eran de una estirpe más eminente, de una constitución espiritual más robusta que la mayoría de los cristianos profesos de hoy. Puede decirse con verdad: «¡Había gigantes en la tierra en aquellos días!». Pero ¿qué los hizo tan preeminentes? Respondemos, sin vacilar, que fue su comunión privada con Dios; fue el habitar en el lugar secreto del Altísimo y el permanecer bajo la sombra del Todopoderoso. El aposento de oración era para ellos un lugar sagrado; era, en verdad, tierra consagrada.

Era un Betel para sus almas: un lugar que, como Jacob antaño, hallaban ser nada menos que la casa de Dios y la mismísima puerta del cielo.

Era un Peniel, donde a menudo lucharon hasta el rayar del día; y a causa de su importunidad tuvieron poder con Dios y prevalecieron.

Era un Tabor, donde con frecuencia se hicieron realidad transformaciones espirituales que les llevaban a decir: «¡Señor, bueno es que estemos aquí!». Y, como Pedro, allí habrían plantado sus tiendas y lo habrían hecho lugar de su morada habitual, de no ser por los llamados del deber activo que los urgían a levantarse y partir.

Era un Moria, donde se concedieron las intervenciones más notables. Era el monte del Señor, donde se ratificó su pacto y se vieron sus maravillas. Y, llenos de gozo extático e inspirados con santa confianza, exclamaron: «¡Jehová-jireh! ¡El Señor proveerá!».

Cristiano, resuélvete a estimar más tu aposento y a frecuentarlo con mayor asiduidad. Solo así serás seguidor de aquellos que, por la fe y la paciencia, heredan ahora las promesas. Ellos hallaron el beneficio de acercarse a su Padre celestial, y si imitas su ejemplo, no quedarás sin recompensa. Los beneficios serán grandes y múltiples; pues mientras otros pueden hallarse en estado languideciente, tu progreso y aprovechamiento serán evidentes para todos.

Fuente y atribución

Autor original: John MacDuff

Título original: The Christian and the Secret Place

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.

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