«Pero la paloma no halló donde hacer posar la planta de su pie, y volvió a él, al arca, porque las aguas estaban sobre la faz de toda la tierra. Y él extendió su mano, y tomándola, la trajo a sí, al arca.» Génesis 8:9
El espíritu semejante a la paloma, comunicado al alma en la regeneración, no puede hallar descanso para la planta de su pie hasta que nos conduce a Jesús, quien es el verdadero Arca del pacto. Muchos, en su primer despertar del pecado, se aplican a obras muy duras y deberes rigurosos, esperando con ello encontrar descanso para sus conciencias heridas. Pero, aunque el recto y diligente uso de todos los medios de gracia es absolutamente requerido, hay que tener gran cuidado de no confiar en ello. No debemos poner absolutamente ninguna confianza en nuestras propias obras, sino buscar descanso solo por la sangre de Cristo. Ser hallado en Él, justificado y aceptado, pronto llenaría nuestros corazones de paz; más aún, nos impulsaría, animaría y capacitaría para abundar en toda buena obra.
Alma mía, te ordeno que nunca descanses, sino en Jesús. El mundo es un desierto; la iglesia es imperfecta; tus mismos deberes están mezclados con pecado; no hallarás, pues, jamás el descanso que tu naturaleza inmortal requiere, sino en Jesús. Su sangre derramada por tu pecado, su justicia obrada para tu justificación, su palabra dada para tu consuelo y su poderosa intercesión a la diestra del Padre, te darán descanso en cada día de tormenta y en cada hora de prueba. Como la paloma volvió al arca de Noé, vuelve tú de todos tus extravíos a Jesús.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — January 19
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.