Un Tesoro Dorado para los Hijos de Dios

Cristo, el fin de la ley para nuestra justificación

Una exhortación a renunciar a toda propia justicia y reposar únicamente en la justicia de Cristo para justificación, andando sin embargo diariamente por los preceptos de su santa Palabra.

«Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.» Romanos 10:4

La ley exige una justicia perfecta — la cual, en nosotros mismos, jamás será hallada; pero todas sus exigencias fueron cumplidas por nuestro Fiador. Todo verdadero creyente halla en Cristo aquella justicia que necesita — y es capacitado, por el Espíritu, para reposar en ella para su justificación. Procura fielmente obedecer la ley como la gran regla de su deber tanto para con Dios como para con los hombres; pero es tan consciente de sus propias y múltiples deficiencias, que desesperaría por completo — si no pudiera alzar los ojos a Jesús y decir: «Tú responderás por mí, oh Jehová, Dios mío!»

Bien puede el apóstol exclamar: «Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley — sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe.» Renunciaré a toda justicia, como fundamento de mi justificación delante de Dios — salvo a la justicia de Jesús solo. Sin embargo, andaré diariamente por los preceptos de su santa Palabra.

Fuente y atribución

Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky

Título original: A Golden Treasury for the Children of God — January 18

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.

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