Pensamientos vespertinos

El Espíritu que abre y vivifica la Palabra de Dios

La Biblia no es un manual de ciencia humana, sino revelación divina para renovar el corazón. Sin el Espíritu que la abre, la Palabra permanece como un libro sellado.

La Biblia no fue dada como un manual de ciencia humana, sino como revelación divina de la voluntad de Dios. No fue diseñada para formar hábiles polemistas o teólogos áridos, sino pecadores convertidos y cristianos santos; no para informar meramente el entendimiento, sino para renovar y santificar el corazón. Sobre toda bendición, busca, pues, en el estudio de la Biblia grandes grados de la gracia, influencia y enseñanza del Espíritu Santo; sin ello, la palabra de Dios seguirá siendo un libro sellado, un rollo sin desplegar. Hay una influencia graciosísima del Espíritu, distinta aunque en armonía con la palabra escrita. Sin ella no puedes entender la Biblia, ni sus revelaciones llegarán a ti con poder vivificante. «La letra mata, mas el espíritu vivifica».

No deshonres ni contristes al Espíritu suponiendo que no ejerce otra influencia que la de la mera letra. Si la sola palabra escrita bastara, ¿por qué nuestro Señor prometió enviar al Consolador, el Espíritu de verdad, que nos guiaría a toda verdad? Es el Espíritu solo el que vivifica; el Espíritu solo el que despliega la palabra; el que toma de lo de Cristo y nos lo muestra. La palabra es «la espada del Espíritu»: Él la hace eficaz. Sin el brazo que la blande, por pulida que esté su hoja, queda como un arma pasiva e inerte; no perfora, no hiere, no mata. Si hasta ahora has sido confundido al entender las Escrituras, ¿no habrás acudido a la palabra como a un mero libro humano, trayéndola con orgullo a tu razón en vez de llevarla humildemente a la enseñanza del Espíritu? Que nuestra ferviente petición sea desde ahora: «Enséñame, oh Señor, que solo tú enseñas para provecho; abre mis ojos, para que vea las maravillas de tu ley».

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - July 26

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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