Consideremos el contenido del mensaje que el Señor dirige a los fatigados. ¿Qué les habla? Algunos responderían: la ley. No; la ley de Dios jamás pronunció una sola palabra de consuelo al cansado, pues no fue diseñada para ello. Su misma naturaleza lo prohíbe: puede anatematizar, alarmar y herir, pero no puede dirigir ni una sola palabra de consuelo a un alma agobiada por la pena y la culpa. Lo que Cristo habla a sus fatigados es el glorioso evangelio del Dios bendito, concebido y formado especialmente para ellos. Cada palabra es un eco del amor del corazón de Dios, y cada sentencia está cargada de gracia, misericordia y verdad.
La palabra que Jesús habla es precisamente la que el cansado necesita. Despliega un perdón gratuito, una aceptación completa y una reconciliación perfecta con Dios, junto con una gracia suficiente para consumar la obra en santidad. Me invita, como pecador, a acercarme tal cual soy; mi pobreza, mi vileza, mi culpa y mi absoluta indigencia no son ya impedimento alguno, porque su obra expiatoria ha hecho justo a los ojos de Dios el justificar al culpable y gracioso el salvar al perdido. Sí, él se digna asegurarme, con lengua tan elocuente, que al aceptar su don le honro y al confiar mi alma en sus manos todopoderosas le glorifico.
El Señor Jesús habla hoy a los fatigados. Debemos recordar siempre la inmutabilidad de nuestro Señor: «Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos». Cuántos glorificados en el cielo secaron allí sus lágrimas, calmaron sus temores y dejaron su carga al oír aquellas palabras dichas a tiempo: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y cargados, y yo os haré descansar». Pero uno más amable y mejor que todos ellos os invita a recibirlas: Jesús mismo os habla. Id, pues, y dejad vuestro cansancio sobre Cristo. No preguntéis: «¿Llevará él mi carga?». Lleva toda carga que se le confía. No vuelve la espalda a ningún pecador fatigado y agobiado. Quizá seas un penitente afligido: él te recibirá. Quizá seas un marginado vil: él te acogerá. Lo ha dicho, y no puede negarse a sí mismo; imposible es que mienta.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - May 16
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.