Cada obra del evangelio es una campana de gozo. En la poesía oriental se habla de un árbol maravilloso en el que crecían manzanas de oro y campanas de plata. Cada vez que la brisa pasaba y agitaba las fragantes ramas, caía una lluvia de manzanas doradas, y las campanas repicaban y tintineaban con su dulce y aireada música. Como ese árbol de fábula es el árbol del evangelio, que siempre deja caer frutos ricos y sazonados, y hace sonar campanas de gozo cuya música estremece nuestros corazones con su dulzura celestial.
El evangelio es siempre una buena nueva. ¿A quién ha entristecido jamás? Trae una buena nueva al pecador culpable cuando le anuncia el perdón. Trae una buena nueva al alma que lucha en medio de la tentación, cuando le ofrece ayuda para vencer. Trae una buena nueva al hombre o a la mujer que ha fracasado y se desespera ante una vida arruinada y unas esperanzas hechas pedazos, cuando le dice: «¡Aún puedes levantarte a una vida gloriosa!». Trae una buena nueva al que llora cuando le respira consuelo, la seguridad de la simpatía y el amor divinos, y la promesa de que el bien saldrá del dolor. Así, a dondequiera que va el evangelio, anuncia una buena nueva, nunca una mala.
Piensa en los gozos que ha despertado en este mundo, en las tristezas que ha ahuyentado, en las ruinas que ha restaurado a la hermosura. Piensa en los himnos de alegría que se han cantado a lo largo de estos siglos cristianos, y que aún resuenan en innumerables corazones humanos. Piensa en los cantos celestiales en los que millones se unirán eternamente. Recuerda entonces que todo este canto y esta alegría no serán sino el eco prolongado de aquel gozo que el ángel proclamó: «¡He aquí, os doy nuevas de gran gozo!». Debemos asegurarnos de dejar entrar esta buena nueva en nuestros corazones, pues de lo contrario nunca podremos compartir esta gran alegría. Entonces, a nuestro turno, debemos convertirnos en portadores de gozo, repitiendo nosotros mismos la buena nueva, y dejando también que todos los que nos rodean vean en nosotros qué gozo profundo y victorioso puede dar el evangelio de Cristo.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Good News
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.