«Me deleito en hacer tu voluntad.» Esto es consagración. Toda ambición debería comenzar y terminar allí. El deber es sencillamente obediencia, y lo más alto que puede alcanzarse en este mundo para cualquier vida es obedecer la voluntad de Dios.
Nada es pequeño si es la voluntad de Dios para nosotros en este momento. Nada es grande, por brillante que parezca a los ojos de los hombres, si no es la voluntad de Dios. He aquí el lema de nuestra vida: deleitarnos en hacer su voluntad. Puesto que el mismo Cristo llenó su vida de amorosa entrega a la voluntad del Padre, hasta decir en Getsemaní «no se haga mi voluntad, sino la tuya», debería ser nuestro gozo supremo hacer lo mismo.
Cuando el deleite en la voluntad de Dios gobierna el corazón, las tareas más humildes se vuelven adoración y los días más comunes, ofrenda. Ya no buscamos lo grande ni rehuimos lo pequeño: buscamos sólo lo que Él quiere, y en ello hallamos nuestra paz.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - November 12
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.