Consideraremos ahora varias parábolas breves que nuestro Salvador relató, pero de las cuales no dio interpretación; con todo, podemos procurar descubrir su significado a partir de otras partes de las Escrituras. La semilla del árbol de mostaza es más pequeña en proporción al tamaño del árbol que produce, que cualquier otra semilla. En los países orientales el árbol de mostaza tiene inmensas ramas extendidas, que ofrecen un refugio adecuado para las aves.
La religión de Cristo fue muy pequeña en su comienzo. Contemplad el establo en Belén, y a aquel niño débil durmiendo en el pesebre. De él brotará una multitud que nadie puede contar, de santos gloriosos, que por toda la eternidad rodearán el trono de Dios. Estos sus hijos espirituales excederán en multitud a las estrellas. ¡Cuán maravillosamente se ha extendido ya la religión cristiana! aunque predicada al principio por doce hombres pobres y sin letras, los reyes de muchas naciones profesan creer en ella. Se extenderá aún más, hasta que los hombres no sólo profesen el nombre de Cristo, sino hasta que todos le alaben con labios sinceros, hasta que todos conozcan al Señor, desde el mayor hasta el menor.
La parábola siguiente, de la levadura que leudó poco a poco una gran cantidad de harina, se asemeja mucho a la del árbol de mostaza, y generalmente se ha supuesto que tiene casi el mismo significado. Hay una gran diferencia entre las parábolas: el crecimiento del árbol de mostaza es manifiesto; los efectos de la levadura en la harina son secretos. Algunos han pensado que mientras el crecimiento del árbol de mostaza representa el progreso del evangelio en el mundo, el leudado de la harina muestra su influencia en el corazón. La levadura se considera generalmente como la palabra de Dios, que obra gradual y silenciosamente en el corazón, como la levadura obra en la harina. Pero un escritor docto, el reverendo Alfred Jenour, ha sugerido últimamente que, como la levadura se usa en otros pasajes para representar la maldad, puede representarla también aquí. Pablo dice, en su epístola a los corintios: "Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa." (1 Cor. 5:7.) Y Cristo dijo una vez a sus discípulos: "Guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos;" con lo cual se refería a su falsa doctrina. (Mateo 16:12.) Si la levadura representa la maldad en esta parábola, entonces aprendemos de ella cuán arteramente Satanás corrompe la religión pura de Cristo; así como siembra cizaña entre el trigo, así mezcla la falsedad con la verdad.
Al relatar parábolas, nuestro Señor cumplió la profecía del salmo setenta y ocho: "Abriré mi boca en parábola; declararé proverbios antiguos." Si acudimos a ese salmo, hallaremos que contiene una historia de la liberación de los israelitas de Egipto, y de su travesía por el desierto. ¿Fue esta historia una parábola? Sí, fue una parábola, o dicho oscuro, pues todo lo que aconteció a Israel tuvo un sentido oculto. El apóstol Pablo, hablando de las aflicciones de Israel, declara: "Todas estas cosas les acontecieron como ejemplos; y están escritas para nuestra admonición, sobre quienes han venido los fines de los siglos." (1 Cor. 10:11.) Hay un acontecimiento especialmente que tuvo lugar en el desierto, lleno de la enseñanza más rica. Ese acontecimiento es la elevación de la serpiente de bronce. Pocos, acaso, entendieron entonces lo que significaba. Pero vemos en aquella serpiente la imagen de Jesús en semejanza de carne de pecado, crucificado por nuestras iniquidades.
La Biblia está llena de dichos oscuros como este. Los hombres aman naturalmente los misterios y las maravillas. ¿Por qué no aman la Biblia? ¿Por qué yace olvidada, mientras muchos libros necios y dañosos son devorados con avidez? Porque los hombres aman el pecado, y la Biblia habla contra él. Por eso Pablo nos exhorta a desechar toda malicia, todo engaño, hipocresías, envidias y maledicencias, para que, como niños recién nacidos, apetezcamos la leche no adulterada de la palabra. No podemos gustar la Biblia mientras nos deleitamos en el pecado.
Fuente y atribución
Autor original: F. L. Mortimer
Título original: Parables of the mustard-seed and of the leaven
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de F. L. Mortimer, publicado originalmente en Grace Gems.