Joyas devocionales de John Angell James — Volumen 4

El gusto excesivo por los entretenamientos

La creciente afición a los entretenamientos entre los cristianos profesos revela un estado enfermizo del alma y un nivel bajo de piedad, que puede ser síntoma de un cansancio del yugo de Cristo.

Un gran obstáculo para la piedad sincera es el gusto por la diversión que caracteriza a la época presente.

Cada edad ha tenido sus fuentes de placer, y sus medios y métodos de esparcimiento, para aliviar la mente del cansancio y la opresión de las ocupaciones más serias de la vida. La mente humana no puede mantenerse siempre en tensión, ni el corazón puede sostener, sin algún alivio ocasional, su carga de preocupaciones. Yo no privaría al creyente de sus breves días de descanso, ni condenaría como irracional o anticristiana su ocasional inclinación a apartarse por un momento de las cargas del mundo en medio de las bellezas de la naturaleza o de los placeres del círculo social. Hay tiempo de reír, así como de llorar.

Con todo, puede cuestionarse seriamente si, entre los cristianos profesos, la propensión a los entretenimientos y las diversiones no ha crecido con demasiada rapidez, madurando hasta convertirse en algo semejante a una pasión por los placeres mundanos. El ansia misma de diversión y entretenimiento que hay en algunas personas revela un estado enfermizo del alma. Podría suponerse, a juzgar por las representaciones de la verdadera religión que encontramos en la palabra de Dios y por los principios generales que en ella se contienen, que un cristiano ha considerado innecesarias todas esas fuentes de disfrute a las que recurre la gente mundana.

Oír, entonces, toda esta conversación sobre la necesidad del entretenimiento, y sobre la imposibilidad de aliviar el agotamiento del trabajo y la monotonía de la vida sin fiestas, juegos y diversiones, suena muy parecido a un creciente cansancio del yugo de Cristo.

Este deseo creciente de diversión denota un estado bajo de piedad. El cristiano piadoso se halla muy contento con prescindir de muchas cosas en las que la gente del mundo no ve ningún mal.

Fuente y atribución

Autor original: John Angell James

Título original: Propensity for amusements and entertainments

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John Angell James, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura