Tesoros de Spurgeon

El gusto santo: la fe que saborea a Cristo

La fe se describe en la Escritura mediante todos los sentidos; su operación más alta es el gusto espiritual que recibe a Cristo como alimento del alma.

Gusto santo

«Me senté bajo su sombra con gran deleite, y su fruto fue dulce a mi paladar». Cantares 2:3

La fe, en la Escritura, es presentada bajo el emblema de todos los sentidos.

La fe es vista: «Mirad a mí, y sed salvos».

La fe es oído: «Oíd, y vivirá vuestra alma».

La fe es olfato: «Todos tus vestidos huelen a mirra, áloes y casia». «Suave es el aroma de tus perfumes; tu nombre es como perfume derramado».

La fe es toque espiritual. Por la fe, la mujer se acercó por detrás y tocó el borde del manto de Cristo. Por la fe, palpamos las cosas de la buena Palabra de vida.

La fe es también el gusto del alma. «¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Sí, más que la miel a mis labios». «Si no coméis mi carne —dice Cristo— y bebéis mi sangre, no hay vida en vosotros». Este «gusto» espiritual es la fe en una de sus operaciones más elevadas.

Una de las primeras manifestaciones de la fe es oír. Oímos la voz de Dios, no con el oído exterior solamente, sino con el oído interior. La oímos como Palabra de Dios, y creemos que lo es; ese es el «oír» de la fe.

Luego nuestra mente contempla la verdad tal como nos es presentada; esto es, la entendemos, percibimos su significado; ese es el «ver» de la fe.

A continuación descubrimos su preciosidad; empezamos a admirarla y a hallar cuán fragante es; esa es la fe en su «olfato».

Después nos apropiamos de las misericordias preparadas para nosotros en Cristo; esa es la fe en su «toque».

De ahí se siguen los goces de la paz espiritual, el deleite y la comunión; que son la fe en su «gusto».

El verdadero goce es el aspecto de la fe mediante el cual Cristo, por el gusto santo, es recibido en nosotros y, por la percepción interior y espiritual de su dulzura y preciosidad, llega a ser el alimento de nuestras almas. Es entonces cuando «nos sentamos bajo su sombra con gran deleite y hallamos su fruto dulce a nuestro paladar».

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: Spurgeon Treasures — Holy taste

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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