El junco es esponjoso y hueco, y así es el hipócrita; no hay en él sustancia ni firmeza. Es sacudido de un lado a otro por todo viento—tal como los formalistas ceden a toda influencia. Por esta razón el junco no es quebrado por la tempestad, ni los hipócritas se ven turbados por la persecución.
No querría ser engañador ni ser engañado; quizá el texto de este día me ayude a examinarme si soy hipócrita o no.
El junco por naturaleza vive en el agua, y debe su misma existencia al lodo y a la humedad en que ha echado raíces; séquese el lodo, y el junco se marchita muy pronto. Su verdor depende absolutamente de las circunstancias: una abundancia presente de agua lo hace florecer, y una sequía lo destruye al instante.
¿Es este mi caso? ¿Sirvo a Dios solo cuando estoy en buena compañía, o cuando la religión es provechosa y respetable? ¿Amo al Señor solo cuando recibo de Sus manos consuelos temporales? Si así es, soy un vil hipócrita, y como el junco que se marchita—pereceré cuando la muerte me prive de los goces externos.
Pero ¿puedo afirmar con honestidad que cuando los consuelos corporales han sido pocos, y mi entorno ha sido más bien adverso a la gracia que favorable a ella—me he mantenido firme en mi integridad? Entonces tengo esperanza de que hay en mí una piedad vital y genuina. El junco no puede crecer sin lodo—pero las plantas plantadas por la diestra del Señor pueden y florecen aun en el año de sequía. Un hombre piadoso a menudo crece mejor—cuando sus circunstancias mundanas decaen. El que sigue a Cristo por su bolsa—¡es un Judas! Los que siguen a Cristo por los panes y los peces—son hijos del diablo. Pero los que le siguen por amor a Él mismo—son Sus propios amados. ¡Señor, hazme hallar mi vida en Ti, y no en el lodo del favor o de la ganancia de este mundo!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: December 27 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.