Mañana y noche

La presencia de Cristo enciende el corazón

Una meditación sobre la presencia real y permanente de Jesús entre Su iglesia, que enciende el amor, fortalece toda gracia y se obtiene por la semejanza a Él y la oración ferviente.

El Señor Jesús está en medio de Su iglesia; Él anda entre los candeleros de oro; Su promesa es: "He aquí, yo estoy con vosotros siempre." Está tan ciertamente con nosotros ahora—como lo estuvo con los discípulos junto al lago, cuando vieron brasas de fuego, y el pescado puesto allí, y el pan. No carnalmente—sino en real verdad, ¡Jesús está con nosotros!

Y es una verdad bienaventurada, pues donde está Jesús, el amor se enciende. De todas las cosas en el mundo que pueden hacer arder el corazón, ¡no hay nada como la presencia de Jesús! Un solo atisbo de Él nos vence de tal manera, que estamos prontos a decir: "¡Aparta de mí tus ojos, porque me han vencido!" Aun el olor del áloe, y la mirra, y la casia, que gotean de Sus vestiduras perfumadas, hace que los enfermos y los desmayados cobren fuerzas. Baste un momento de recostar la cabeza sobre aquel seno bondadoso, y recibir Su amor divino en nuestros pobres corazones fríos, y ya no estamos fríos—sino que resplandecemos como serafines, iguales a toda labor, y capaces de todo sufrimiento. Si sabemos que Jesús está con nosotros—todo poder se desarrollará, y toda gracia será fortalecida, y nos lanzaremos al servicio del Señor con corazón, alma y fuerzas; por tanto, la presencia de Cristo ha de ser deseada sobre todas las cosas.

Su presencia será más sentida—por aquellos que son más semejantes a Él. Si deseas ver a Cristo, debes crecer en conformidad a Él. Llévate a ti mismo, por el poder del Espíritu, a la unión con los deseos, motivos y designios de Cristo, y es probable que seas favorecido con Su compañía. Recuerda que Su presencia puede obtenerse. Su promesa es tan verdadera como siempre. ¡Él se deleita en estar con nosotros! Si no viene, es porque le estorbamos con nuestra indiferencia. Se revelará a nuestras oraciones fervientes, y se dejará detener bondadosamente por nuestras súplicas y por nuestras lágrimas, ¡pues estas son las cadenas de oro que atan a Jesús a Su pueblo!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: December 26 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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