Parece haber dolor en la pregunta del Maestro. Este discípulo había estado con Él durante tres años. Había visto su vida hermosa y amable. Había presenciado sus obras de poder. Ciertamente, después de tanto tiempo y de una intimidad tan larga y estrecha, el discípulo debía ya haber conocido a Jesús. Sin embargo, Jesús le dice aquí que en realidad no lo conocía.
De esto aprendemos una lección: que es posible estar con Cristo mucho tiempo y saber muchas cosas acerca de Él, sin "conocerlo" en el verdadero sentido de la palabra. Felipe conocía a Jesús como hombre, como obrador de milagros, como alguien de carácter muy hermoso; pero parece que nunca había ido más allá de la superficie para comprenderlo. No lo conocía como el revelador del Padre. Nunca vio la gloria divina en el resplandor que emanaba de aquella vida bendita. Y no conocer a Cristo en este aspecto, conocerlo sólo como un hombre, es no conocerlo en absoluto. Dejar fuera lo divino en nuestro pensar acerca de Cristo es no tener ningún Cristo en absoluto.
Podemos estar muy familiarizados con los hechos de la vida de nuestro Señor, desde su nacimiento en Belén hasta su ascensión desde el Olivete, y sin embargo no conocer nada de Él como Salvador personal, que nos salva de nuestros pecados, ni como Auxilio en nuestros momentos de necesidad. Tal conocimiento de la cabeza no nos hará ningún bien si no nos conduce al verdadero conocimiento del corazón, a Cristo como Salvador, Señor y Amigo.
Hay algo muy conmovedor en el pensamiento de que, durante tanto tiempo, el Hijo de Dios caminó con sus discípulos, con toda la gloria de la divinidad morando en su humanidad, y ellos no lo reconocieron. Pero ¿acaso estamos nosotros en mejor situación? El amor divino está perpetuamente cerca de nosotros, fluyendo a nuestro alrededor con toda su ternura infinita; ¡pero cuán inconscientes somos de ello! Sea nuestra oración: "¡Señor, hazte conocer a nosotros!"
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Knowledge of Christ
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.