«La tierra por sí misma produce fruto: primero la hierba, luego la espiga, y después el grano lleno en la espiga.» Marcos 4:28
El Señor compara el método habitual del crecimiento en la gracia con el crecimiento del grano, el cual se perfecciona por un progreso lento y casi imperceptible. La semilla permanece oculta por un tiempo en la tierra; y, cuando aparece, pasa por una sucesión de cambios: la hierba, la espiga y, por último, el grano maduro. Y avanza en medio de diversas condiciones climáticas: el rocío, la escarcha, el viento, la lluvia, el sol; todos concurren para promover su madurez, aunque algunos de estos agentes son contrarios entre sí; y algunos, acaso, parecen amenazar la vida de la planta. Sin embargo, cuando vuelve la temporada de la cosecha, ¡el grano se halla listo para la hoz!
Así es la obra de la gracia de Dios en el alma. Sus comienzos son pequeños, su crecimiento por lo general lento y, a nuestra percepción, imperceptible y con frecuencia precario. Pero hay esta diferencia en la comparación: las escarchas y las plagas, la sequía o las inundaciones pueden, acaso, defraudar las esperanzas del jardinero. Pero el gran Jardinero del alma no será, ni puede ser, defraudado. ¡Lo que Él siembre florecerá a despecho de toda oposición! Y, si a veces parece marchitarse, ¡Él puede y Él quiere revivirlo!
Por lo general, el pueblo de Dios es ejercitado con duras pruebas y tentaciones; pues es necesario que aprendan no solo lo que Él puede hacer por ellos, sino cuán poco pueden hacer sin Él. Por tanto, Él les enseña no todo a la vez, sino gradualmente, conforme puedan soportarlo. «La tierra por sí misma produce fruto: primero la hierba, luego la espiga, y después el grano lleno en la espiga.» Marcos 4:28
Fuente y atribución
Autor original: John Newton
Título original: John Newton choice excerpts — 189
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John Newton, publicado originalmente en Grace Gems.