¡Seguro que no puedo perseverar hasta el fin! «Pondré mi temor en sus corazones, para que no se aparten de mí.» Jeremías 32:40
Jesús, a quien he sido llevado a encomendarme, se ha comprometido a salvarme, de manera absoluta y de principio a fin. Ha prometido no solo que Él no se apartará de mí, sino que pondrá, guardará y mantendrá su temor en mi corazón, de modo que jamás apostataré finalmente de Él. Y si Él no hace esto por mí, no tengo seguridad alguna contra el volverme apóstata. Pues soy tan débil, inconstante y pecador; estoy tan rodeado de lazos mortales por parte del mundo; y estoy tan expuesto a los asaltos de la sutileza, la vigilancia y el poder de Satanás, que, a menos que sea «guardado por el poder de Dios», ¡seguro que no puedo perseverar hasta el fin!
Sí creo que el Señor me guardará mientras ande humilde y obedientemente delante de Él; pero, si esto fuera todo, ¡sería un consuelo frío! Pues soy propenso a descarriarme, y necesito un Pastor cuyo ojo vigilante, corazón compasivo y misericordia sin límites compadezca, perdone y restaure mis deslices. Pues, aunque por su bondad y no por la mía, he sido hasta ahora preservado en el camino de la santidad; sin embargo, siento aquellos males dentro de mí, que en breve se desatarían y me arrastrarían a la ruina, si Él no estuviera siempre presente conmigo para controlarlos.
¡Aquellos que esperan con comodidad ver su rostro en gloria, pero dependen de su propia vigilancia y esfuerzos para preservarse de caer, deben ser mucho más sabios, mejores y más fuertes que yo! O al menos no pueden tener un sentido tan profundo y doloroso de su propia debilidad y vileza, como el que la experiencia diaria me impone. Deseo ser hallado en el uso de los medios designados por el Señor para la renovación de mis fuerzas espirituales; pero no me atrevo a comprometerme a velar una sola hora, ni hallo capacidad para pensar un buen pensamiento, ni poder en mí mismo para resistir tentación alguna. Mi fuerza es debilidad perfecta, y todo lo que tengo es pecado. En fin, me sentaría en desesperación si no creyera que aquel que comenzó en mí una buena obra la llevará hasta su perfección. «Sosténme, y seré salvo.» Salmo 119:117
Fuente y atribución
Autor original: John Newton
Título original: John Newton choice excerpts — 188
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John Newton, publicado originalmente en Grace Gems.