«Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo por nombre: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que posea en tu casa». Lucas 19:5
El llamamiento de Cristo es muy personal. «¡Zaqueo!», dice, dirigiéndose al alma por nombre. Así es como viene a mí en la hora de mi conversión, dando a las advertencias, los preceptos y las promesas de su Palabra un sentido individual, y un mensaje que me distingue de la multitud.
El llamamiento de Cristo es muy iluminador. Hace mucho en Jericó, dejó en claro dos cosas al publicano: el conocimiento y la majestad del Salvador, y la profunda y clamorosa necesidad de su propio corazón. Así Él me convence de mi pecado y de mi miseria. Así Él ilumina mi entendimiento acerca de sí mismo.
El llamamiento de Cristo es muy amoroso. «¡Hoy es necesario que posea en tu casa!» Es el «necesario» del afecto más tierno; es el imperativo de una gracia inmensurable. Y el mismo «necesario» aún lo gobierna en el alto cielo. ¡Oh maravilla de misericordia, no puede soportar que yo perezca!
El llamamiento de Cristo es muy urgente. «¡Date prisa, desciende!», ordenó. ¡Hoy! Esa fue su palabra soberana. Así es siempre.
Y el llamamiento de Cristo es muy transformador. Hizo un hombre nuevo de este cobrador de impuestos codicioso y rapaz. Hará un hombre nuevo de mí, cuando tenga su bendito e irresistible camino con mi alma. El fruto de su Espíritu es amor, gozo y paz.
Fuente y atribución
Autor original: Alexander Smellie
Título original: The Hour of Silence — Luke 19:5
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.